Arboleda

Abre las manos

La sangre

domingo, 25 de enero de 2015

Haiku de invierno






Bajo los sauces
el hilo del invierno
tejiendo niebla.

martes, 13 de enero de 2015

Aún la lumbre :: Desde mi ventana

Aún la lumbre :: Desde mi ventana



Reseña de Elena Marqués.

DESDE MI VENTANA
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Aún la lumbre
12.01.2015 20:49
Bajo el breve y hogareño sintagma Aún la lumbre que da título al libro María José Collado nos ofrece un conjunto de poemas tan iluminados en su contenido como sencillos en su factura; láminas de un amable claroscuro para leer y disfrutar en la íntima soledad de los momentos únicos.
Precedido por un hermoso (y también poético) prólogo de José María Laguna, el volumen se nos presenta con esa música particularmente suave y melancólica que ella es capaz de definir en uno de sus poemas más breves («Un sonido espiral,/ un latido de leche, un discurso de flecha, en las cuerdas del aire.») con el virtuosismo de los maestros; todo un acierto de sinestesias que se extiende a la impresión del color de los distintos momentos del día y de las estaciones del año como si, cual pintor de paisajes, se resistiera a dejar huir la eternidad.
Los poemas de María José son gotas exactas de observación y sabiduría. Sus ojos recorren la ciudad y se detienen en los rincones y en los hombres para devolvernos el espectáculo de las cosas pequeñas, las únicas verdaderamente grandes. Y, aunque parecen tristes y nostálgicos; aunque a veces se recreen en un pasado ya muerto o en instantáneas de apariencia deshumanizada cubiertas por la niebla y la grisura («Silencio en blanco y negro,/ fotográfico, congelada huella/ de luz, recinto del instante»); aunque el ritmo sea lento y se detenga con la pesada quietud del mediodía («El ancla de la siesta/ aprueba el murmullo/ indolente de los ventiladores»), nos regalan un remanso de paz donde la ausencia de sonidos se erige como la mejor compañía para conocer y conocerse y la memoria cobra el protagonismo necesario para que la lumbre perdure.

Es raro el poema donde esta no se haga presente con sus tonos cambiantes, desde la «luz extinguida» de Ámbitos a la tarde «impregnada de oro viejo» o fieramente «Encendida»; desde las «sombras chinescas» de La niñez del aire a las «tenues luces de ámbar» de un café, refugio de la lluvia.
Y, junto a la luz, los pájaros planean o se convierten en base de sus símiles y metáforas («fotogramas sueltos como de alas») en el espacio de una verdura húmeda de naturaleza humilde y olvidada o de parque romántico («hebras de verdín rodean las estatuas») que, irremediablemente, también nos entristecen.
Porque, querámoslo o no, el frío se apodera de nosotros y el transcurrir de las horas nos abate como una losa («Conspira el tiempo en el sendero»). Por eso quizás María José Collado no puede evitar volver la vista atrás en varias ocasiones, revolver en el Trastero de los recuerdos infantiles o regalarnos alguna Acuarela que nos encamine a sus Vacaciones, uno de sus poemas más amables y luminosos y precisamente con el que cierra el libro.
Dejarse mecer por la voz de María José es toda una experiencia. Sus susurros, su cauce sosegado de palabras, nos hacen arrimarnos a su lumbre y sentirnos arropados en su amistosa intimidad, como si lo que nos contara se dirigiera exclusivamente a cada uno de nosotros: los mismos que subimos a su Autobús «Con la cinta adhesiva del sueño/ a medio despegar», que protagonizamos su poema Huida sin resistirnos a su exactitud de espejo y sufrimos enormemente al llegar al Final del trayecto.
Afortunadamente, estamos seguros de que a este viaje le quedan muchas estaciones y que María José Collado aún se reserva hermosos versos de música, luz y vuelo para arroparnos en esos otros fríos inviernos que estarán por llegar. Los aguardaremos, pues, esperanzados junto a la lumbre.
 Elena Marqués




sábado, 10 de enero de 2015

Invierno


Ritmo de invierno,
enero luz trenzada,
verdes tapices.



lunes, 5 de enero de 2015

Cinco de enero

           Cinco de enero
Amaneció y era espesa la niebla
contornos borrosos de rostros, edificios,
un reptil la humedad ladrona del calor
desprevenido de los cuerpos, la llovizna
átona caricia fría e irreversible.
Guiños de Polifemo en los semáforos,
ralentizado el tráfico por la cordura,
bajo las marquesinas miembros ateridos
hacen esfuerzos de rígida compostura,
para los niños sonríe el calendario.
La magia de oriente soporta golpes bajos,
dos gitanos increpan a un inmigrante,
no hay algodón de azúcar, fantasía,
abundan lechos de periódicos, cartones,
un trasiego de carbón, voces confusas.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Nonatos de aire


Nonatos del aire

En la sala de partos
oscilaban las luces,
un brutal desalojo
provocó los abortos.
Eran mínimos sueños
envueltos en membranas, 
estaban incompletos
les faltaban sus alas.

jueves, 25 de diciembre de 2014

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tan leves huellas...


Tan leves huellas
dejamos en el mundo,
sueños de agua.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Diciembre en la retina



 Diciembre en la retina
Cambia de piel la superficie
lisa y fría del domingo,
con el reclamo de intermitentes luces
y  las bocas abiertas de los comercios.
Detrás de la etiqueta roja o verde
del alma de las cosas no hay dulzura,
desdibujada por la uña del tiempo
una pequeña huella de tristeza.
Deja caer un violín sus notas
con levedad de pompas de jabón,
una moneda se dibuja en el pañuelo,
ondea en el arco un sueño
como una frágil mariposa.
La calle abre sus brazos dorados
al gris torrente de las pisadas,
al eco descosido de las voces,
alguien empeña una porción de su salario
en la cifra aleatoria de un boleto.
Sigue la línea del destino un tranvía,
también el niño con su carta de ilusiones.
Diciembre en la retina enmarcado,
una conspiración de fuegos,
oscura plata, serpiente de humo,
un saxofón en la ventana del segundo.
(Del libro Bruñidas sombras, Ediciones En Huida, 2012)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Surcos y huellas



Surcos y huellas,
en el taller del tiempo
cobre y arena.

Sobre mí

Nací en Jerez de la Frontera, (Cádiz). Mi infancia transcurrió entre Sevilla y Essen (Alemania). La adolescencia y la primera juventud en Madrid. Trabajo de administrativo en Sevilla, donde resido. Géneros que desarrollo: poesía, poesía visual, relatos y microrrelatos.

Colaboraciones en: Agenda de la tolerancia, revista Océano, Cuadernos de Roldán, Aldaba, Diálogo, Jirones de azul, En sentido figurado, Poesía actual, Andalucía liberal, Revista Tinta china. Revista Grisú. Palabras diversas. En varias convocatorias de poesía visual Contra la violencia de género. Revista Nueva Grecia. Las afinidades electivas.

Publicaciones: Monográfico de La Cuerda del Arco. Poemarios: La luna en el laberinto. Arde la vida bajo el cobre lunar. Tapiz de agua. Bruñidas sombras.

Antologías: Palabras indiscretas, Casa Eolo, I Encuentro hispano marroquí de poesía Jacinto López Gorgé, Versos para derribar muros, Especial de poesía andaluza vol.1 En sentido figurado. Miradas sin fronteras 2012. Poetas Siglo XXI. III Encuentro hispanomarroquí Trina Mercader. He hecho el prólogo para Poesía en la distancia: Al final poesía, 2013. Miradas sin fronteras 2013.

Finalista de varios certámenes de poesía.

Premio de poesía del IV Certamen Internacional Traspasando Fronteras, Universidad de Almería 2010.

Pertenezco a REMES (Red mundial de escritores en español).